lunes, 22 de agosto de 2011

Sos una dulce ficción, nada más.
Un invento mío una noche triste de invierno.
Ahora estás acá, tan mío, tan cercano a mis sueños; pero es como si ni en mi mente pudiera abrazarte. ¿Para qué? si de nuevo te vas a ir.
Entonces, me hablarás de Praga, Bremen y Madrid. Y yo me quedaré acá muriendo por vos.
Sos un sueño, una vil creación del capitalismo en mente de una trotska. Pero yo te amo cada día más, y cierro los ojos para soñarte un rato.
Cinco años llevamos ya, yo pensándote acá, vos construyéndome allá, y aún sos mis dulce utopía.
¿Utopía? Babosadas, dirás. Sólo sé que cada día te extraño más, desde la misma ventana en la que te inventé.

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