viernes, 26 de agosto de 2011

Lo que yo amo de vos

Amo el olor que desprende tu cuerpo cuando estás feliz.
Amo lo linda que se ve tu cara cuando el sol la ilumina.
Amo que tu vez tiemble cuando me ves, amo lo dulce que puede ser una sola palabra tuya.
Amo tus uñas clavadas en mi espalda, haciéndome cosquillas, simplemente haciéndome reir.
Amo la sensación que me da perder mis dedos en tu pelo.
Amo tus ojos verdes como limones, y tu piel, tan morena que parece una oda al sol.
Amo tus pestañas, tal libres, tan llenas de libertad.
Amo tus brazos, que invitan a no abandonarlos nunca.
Amo tus piernas, que saben hacia dónde van.
Amo lo rosado de tus mejillas un día de verano.
Amo tu sonrisa, tus dientes que alaban al alba.
Amo tu voz susurrando en mi oído.
Amo tus manos, que me toman cada día.
Amo tu mirada, tan llena de vos, tan llena de paz.

Lo que yo amo de vos es saber que existís, que estás ahí, siempre.

jueves, 25 de agosto de 2011

Este es el momento en el que empiezo a odiar todo.
Estoy a 1 semana de que te vayás de nuevo.
Y de tener que contar nuevamente los meses para verte otra vez.
Estoy a punto de abrazarte tan fuerte que te quedés incrustado en mis costillas,
y que así, sólo así no podás irte nunca más.
Estoy al borde, viviendo la gloria, para saber que el día que te montés en el avión
se me irá la vida.
Estoy a punto de amarrarte a mi alma, con hilos tan fuertes que nunca se puedan romper.
Estoy a punto de empezar a morirme, poco a poco, como siempre sucede.
Por ahora, seguiré perdida en esos ojos tan verdes que tenés, ahí, oculta del miedo y de la noche,
quizás así podás llevarme para siempre en vos.

lunes, 22 de agosto de 2011

Sos una dulce ficción, nada más.
Un invento mío una noche triste de invierno.
Ahora estás acá, tan mío, tan cercano a mis sueños; pero es como si ni en mi mente pudiera abrazarte. ¿Para qué? si de nuevo te vas a ir.
Entonces, me hablarás de Praga, Bremen y Madrid. Y yo me quedaré acá muriendo por vos.
Sos un sueño, una vil creación del capitalismo en mente de una trotska. Pero yo te amo cada día más, y cierro los ojos para soñarte un rato.
Cinco años llevamos ya, yo pensándote acá, vos construyéndome allá, y aún sos mis dulce utopía.
¿Utopía? Babosadas, dirás. Sólo sé que cada día te extraño más, desde la misma ventana en la que te inventé.

sábado, 20 de agosto de 2011

Bizarro

¿Es esta la realidad? ¿Así son las cosas para la gente normal? ¿Y entonces qué soy yo? No, no tengo una crisis de existencialidad sobre quién soy; tengo una crisis de existencialidad sobre cómo soy en sociedad.

Este es mi límite, de aquí no paso yo, no quiero, no puedo, no debo. Hay siete millones de razones que me lo impiden, y la verdad, me gusta, me es cómodo.

No se es mente abierta de la noche a la mañana; no puedo "dejar hacer, dejar pasar" las cosas, soy demasiado moralista para entenderlo.

Así es el mundo real entonces, la gente no se quiere casar, y quieren sentir, nada más; vivir y que todo simplemente pase. Pero yo no puedo, no quiero nada de eso, no nací para vivir así. Tampoco planeo reivindicarme, por si acaso.

Tengo un molde: inteligente, centrada, madura, responsable, sana, educada, culta, rígida, difícil, idealista y un tanto estructurada (muchísimo diría yo), y romperlo en una noche sin límites no es opción.

¿Qué me pasó? ¿Por qué me comporté así? No sé, pero quizá tenía ganas de vivir un poco, para al final descubrir que así no es como vivo yo.

No quiero sentir, no quiero nada. No quiero no ser lo que creo soy.

A mí simplemente me da miedo liberarme.

Este es mi límite y hasta aquí llego yo.


domingo, 14 de agosto de 2011

Ni política ni café

Esta vez no voy a hablar de política, ni de Benedetti, ni de la Tremenda Corte, y muchísimo menos de la U (Derecho es aburrido, per se).
Esta vez (y a estas horas) voy a hablar de mis pendejadas.
Cuando a uno lo educan un par de liberales demócratas, conservadores y estrictos uno se crea una imagen, una realidad, se la cree y vive a raíz de esto. Entonces, ésta es mi realidad (te la resumo, para que entendás mi coyuntura): tengo 20 años, soy socialdemócrata con tendencias de consumista (pero socialista ¡eso sí!), compradora compulsiva de libros que quizá no lea nunca y de zapatos que si acaso usaré una vez (llevo 119 pares en mi colección), no tomo, odio el olor a cigarro, me molesta la bulla, y para ser sincera, prefiero quedarme leyendo a Albeto Cañas que salir a un bar un viernes por la noche (fail, no puedo dejarte de hablar de política).
Me educaron para ser diputada, me hablaron de política desde los 6 años, pero + que todo eso me dijeron que debía casarme, tener hijos, estudiar fuera, dar clases en la U y escribir un par de libros. "Las mujeres no hacen esto, no hacen lo otro, vos sos inteligente, comportate como tal". ¡Sí! Vengo de conservadores, y por eso no puedo invitarte a un café (por pendeja, conservadora).

Nunca me gusta nadie ¿Corazón de piedra? No creo, sólo que no me gustan los idiotas, y esos abundan. Pero de la nada, saliste vos, así, cumpliendo mis "requisitos": un hombre inteligente, crítico y sensible (al menos eso aparentás). Entonces, yo, la dura, que NUNCA gusta de nadie, no puedo dejar de pensar ¿Cómo le hablo? ¿qué excusa uso? ¡Que quiera salir conmigo! ¡Que quiera salir conmigo! ¡Pero no! No puedo, así que me quedaré dándole like a tus post, y esperando que le des likes a los míos (lo sé, sueno tan perdedora).

Pero bueno, aún con todas las idioteces que escribí quizá me arriesgue (¿Qué pierdo?), te diga: Hey ¿Querés ir por un café? Tengo un libro que de fijo amarías leer, aunque lo que menos quiera sea tomar un café (por cierto, no me gusta el café).
La verdad es que ni política ni café, lo que yo quiero es saber de vos, descubrir si sos tan interesante como te imagino, quedarme horas de horas sólo viéndote, escuchando las mil y una historias que has de tener. En fin, saber de vos.

Atte:

La que no puede invitarte a salir.