viernes, 17 de diciembre de 2010

Y que sea lo que sea.

Ya viene siendo hora de que te arriesgués, por una vez en tu vida tenés derecho a no pensar en las consecuencias. Sólo hacelo.

Hay dos opciones: una te lleva a la segura, la otra es el riesgo, creo que esta vez tenés que correr el riesgo. ¿Y si perdés? No sé, no vas a perder, ahora sólo te queda ganar.. ¿Y si te arriesgás? Sabrás que lo hiciste, saborearás el dulce sabor de darlo todo por lo que uno ama... ¿Qué decidís?

Arriesgate, dejá que la vida te sorprenda, mordé al mundo, corré, gritá, ¡Gritalo!
Yo por mi parte te espero, acá, sentada en esta silla donde te espero desde hace años, desde que te fuiste. Yo te espero, sólo dale, corré el riesgo..

¿Y si te caés? No importa, te podés levantar... ¿Y si las heridas son muy grandes? No importa, sanarán.. No hay mal que dure cien años..¿Y si no sale como esperabas? Podrías cambiar la definición de esperar, podés ver que quizá en el fondo lo que esperabas era lo que ganaste. Sólo encontrale el lado bueno a tu vida, sólo dejá que la vida te sorprenda.

¿Vas a llorar? Es probable, pero ¿sabés que es lo mejor? Que serán las lágrimas más dulces que jamás hayás derramado. Sólo dale, arriesgate.

Pero antes de arriesgarte, recordá que soledad no es una consecuencia; y si lo fuera: no hay mejor compañía que la se tiene cuando se aprende a amar la soledad.

Sólo dale, ya es el tiempo. Y que sea lo que sea...

1 comentario:

  1. Aprender a amar la soledad, es la mejor forma de arriesgarse para lo que viene después

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