viernes, 17 de diciembre de 2010

Realidad.

Me gustás porque me atraés. Porque me das una de cal y otra de arena. Porque cuando voy, te vas, y para cuando venís, yo ya me he ido, pero sabés como hacerme volver. Porque aquí no hay nada seguro. Porque es un continuo cambio. O en realidad porque siempre es la misma historia. No sé. ¿Que más da?. Me gustás porque nunca termino de descubrirte. Y porque cada día pienso una cosa de vos. Me gustás porque a veces pienso que te gusto, y de pronto me doy cuenta de que pasás de mí. Pero me gustás más cuando pienso que ya no te gusto, y me sorprendés un día haciéndome saber que seguís ahí. Me gustás porque esto no es serio, pero tampoco una noche loca. Porque a veces me apetece estar con vos y hay días en los que no quiero ni verte. Porque no te entiendo. Pero a mí me entiendo menos.

Porque me gustás, y al otro día ya no me gustás.

Porque no sé ni por qué me gustas.


No sé como acercarme a vos sin alejarte de mí.

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