sábado, 29 de mayo de 2010

600 son los largos kilómetros.

Debo ser una idiota por escribirte esto, una cursi no más. Pero a ratos siento que si no escribo me muero, que la vida se me va, y que es casi una necesidad.

También sé que soy una masoquista, porque según mi mente, la cual ya hizo una historia tonta de amor de la nada, vos vas a venir, yo te voy a ver.

Lo peor no es que me vas a gustar, lo peor es que creo que me gustás desde el día en que te ví, pero claramente uno no ama ni quiere lo que le es desconocido, por tanto sólo me gustás.

Y es que ese es el problema, que me voy a ilusionar, y que luego no voy a querer dejarte ir, pero igual te vas a ir.

Tal vez es sólo un juego, pero ni vas a venir y te vas a ir...

Te vas a ir con un pedazo de mí, porque es cierto, soy irremediablemente cursi, y lo sabés.

Tal vez un día vaya donde estés, no sé si será como siempre lo hablamos, por ahora te pienso acá, acá en Costa Rica.

Tengo un mundo preparado para vos; tengo besos en el Teatro, caminatas por el parque de La Sabana, hasta un café en la soda de mi facultad. Pero sobre todo tengo una noche, llena de estrellas, y de una luna gigante, para que ahí, en el frío de la oscuridad me des el beso que espero desde el día en que te fuiste.

También he planeado temas de conversación, como de política e historia, vos sabés que me encanta hablar de eso, aunque estoy segura que podría pasar horas sin hablarte, sólo viéndote, sólo pensándote.

Ni sé si vendrás, sólo sé que te espero, así de callado y serio. Diciéndome que no malinterprete las cosas (cuando sabés que me es inevitable).
Yo te espero así, moreno de mi corazón, aunque sean 600 kilómetros los que me separen de un beso y un abrazo.
Tan cruel la distancia, pero tan linda que me hacen pensar en vos.

600 son los largos kilómetros.

1 comentario:

  1. Me encantó!!! Lo voy a utilizar para escribir una entrada en mi blog...

    ResponderEliminar