martes, 2 de marzo de 2010

Soñar a ojos cerrados

Es muy temprano; el sol empieza a salir. Es una mañana soleada. Decido caminar un rato; despejar mi mente. Alejarme del quehacer diario. Hoy sólo quiero pensar en mí. No hay lluvia que moje mi cabello. Simplemente flores que deslumbran con su suave aroma. Camino lentamente, nadie se atraviesa en mi andar. Mi pasado, mis recuerdos, mis sueños, mis esperanzas y todo lo que mi mente guarda pasan junto a mi lado. Decido en ese momento soñar a ojos cerrados. Creer que algún día todo será mejor. Pero no me basta creer; necesito hacer algo. El poder está en mis manos. ¿Dé que me sirve almacenar esperanzas y anhelos? ¿Para qué guardarlos si podría hacer que cambien el mundo? A raíz de esto me doy cuenta que si yo no me vuelvo loca por querer hacer algo nadie más lo hará. Voy a soñar. Voy a dibujar castillos en el aire; igual yo sé que los puedo hacer realidad. Decido cerrar mis ojos; palpar en mi corazón como quiero que sea mi vida, tal vez nadie hizo nada para marcar la diferencia pero yo voy a cambiar esa historia. El rumbo de mi vida no será igual que el de mis antepasados. Yo no lo quiero!!! No será igual. ¿Y qué más da si la gente piensa que son estupideces? Yo voy a seguir, no por ellos, sino por mí, por lo que vendrá, por lo que puedo hacer que venga.

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