martes, 2 de marzo de 2010

La literatura del alma.

Hoy no soy yo quien escribe. He decidido dejar que mi vida sea un libro en blanco, y mis experiencias el lápiz con el que se escribirán las historias.

Toma posesión mi espíritu, empieza a narrar.
A contar lo que nunca se ha dicho.

Me de he dado cuenta que soy como una actriz, que a la hora de escribir encarna personajes y anécdotas vivientes. El guión que tomo es el camino trazado por el pasar de los años.

Debo aceptar que cada día me doy cuenta de todo lo que mi alma ha guardado.

Ella encontró en la literatura su manera de gritar en silencio, de expresarse, y es así, elaborando vida con palabras que logran llegar a la más sublime de las emociones: el encontrarse con si misma.
Es un choque el verme sentada conversando con mi esencia. Estamos cara a cara. Ella y yo. Es visible que trae consigo mis éxitos y fracasos, mis alegrías y tristezas.
Puedo ver un corazón roto un par de veces, pero a su lado está la felicidad de aventurarse en la majestuosidad de la existencia.
Ahora me muestra una hoja donde ha redactado lo que ha sido de ella. Mis expresiones en ese momento son inexplicables. Es un encuentro conmigo misma. He quedado perpleja... Jamás imaginé que todo eso estuviera dentro de mi!

De repente un viento aventurero sopla sobre nuestros rostros, y empieza a carcomer las duras tormentas de amargura y dolor.
El desenfreno se marchó, la tristeza y los fracasos se han ido. Sólo ha quedado lo bueno, los buenos recuerdos.
Ya no hay amarga hiel, ha salido huyendo.

Los errores y defectos se han desvanecido ante las virtudes. Es un ambiente de paz.

Todo se conecta en una armonía que sobrepasa la capacidad humana para explicarlo.

Veo venir una brisa, suave y delicada, que se mece en las copas de los árboles. Es la brisa del espíritu que bes alas lágrimas de asombro, las cuales brotan de mis penetrantes ojos.

Hay un sol que no se marcha; una luna que decidió habitar por siempre en ese lugar.

Es el lugar de mi corazón, que en algún momento lloró por soledad. Esa soledad ya no existe, se fue para no volver nunca jamás.

No entiendo lo que pasa, sólo sé que mi alma está gritando a viva voz lo que por tanto tiempo cayó. Inigualable sensación estoy viviendo.
Ya no existo.
No soy yo. Es mi esencia.
Me he convertido en una máquina, un robot. Mi alma se ha robado mi vida. Y ha plasmado todo en literatura.
No hay género literario, no hay movimiento, ni corriente filosófica.Tampoco existen utopías, es una tierna realidad donde sólo estamos ella y yo.

De frente, viendo pasar los recuerdos...

Es ésta la literatura del alma.

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