martes, 2 de marzo de 2010

Bailar es soñar con los pies...

Ayer hice un quiz del Facebook, de esos que uno hace cuando no tiene absolutamente nada qué hacer. El test era acerda de cuál frase de Joaquín Sabina me representaba más, y el resultado fue: bailar es soñar con los pies. No resultó ser tan tonto al fin y al cabo el bendito quiz.

Analizando la frase me puse a pensar en eso, los sueños, y me acordé de mi infancia, del ayer, de esos tiempos que no volverán. Recordé también el primer día en el Kinder. Era 1997, tenía escazos 5 años (casi 6!), yo iba toda emocionada, a diferencia de mis compañeritos que llegaron llroando; yo sabía que me esperaba un mundo nuevo! Ya estaba creciendo :D

En ese momento, en el cole se usaba el mismo uniforme celeste de Kinder de las escuelas públicas. Y ahí iba yo, luciéndome, con aquel cabello rubio como el sol y largo, y entré y lo ví... Era hermoso!! De piel morena, sin dientes. Pero yo era casi una bebé, no entendía de esas cosas del amor ni de la atracción, sólo quería jugar barbies y casita, esa era mi vida. Necesitaba explorar ese mundo desconocido al que me estaba enfrentando. Así que sólo lo veía como mi amiguito del Kinder... Los días iban pasando, inspirada por Franklin Chang y sus historias en los árboles nació en mi el que considero mi primer gran sueño: quería ser astronauta! Quería viajar a la luna, explorar, aventurarme en el espacio, y llevarle un cachito de la luna. Eso le prometí! Que cuando fuera a la Luna le iba a traer un pedazo de esta misma, según me contó mami, él llegó todo emocionado a contarle a la mamá que le iban a regalar un pedazo de Luna, mi mamá solo podía reírse de las ocurrencias de su pequeña astronauta. Esos eran mis sueños de niña, viajar! Conocer, descubrir...

Pero los años iban pasando, yo estaba creciendo (mucho diría yo porque siempre fui altísima) y mis sueños iban transformándose; ya no quería ser astronauta, quería ser maestra, de hecho, un montón de sillas y una enorme pizarra verde en mi cuarto fueron bautizados como "Escuelita El Chirripó", y así pasaron los años, llegó 5to grado y me metí en el Festival De la Creatividad en composición de cuento, ahí me di cuenta que quería ser escritora, y empezé a escribir, a imaginarme historias, a soñar... Llegó el cole, que etapa por amor a Dios!! Y fue ahí donde me di cuenta que era como periodista que quería pasar el resto de mis días...

Soñaba con CNN (sigo soñando con eso..) con Canal 7, con escribir para un periódico, que la gente enviara comentarios de mis escritos. Soñaba, todos los días, algo nuevo aparecía en mi mente. Y llegó la U, y me enamoré, me enamoré del arte social llamado periodismo, del cual hablo tanto, del cual es homenaje este blog. El periodismo me ha enseñado a creer, a crecer y a madurar... Pero ¿Acaso madurar implica dejar de soñar? SOñar es vivir, vivir es soñar, por más utópicos que estos sean son nuestro motor para luchar día a día. Quien no sueña esta simplemente como muerto en vida. Y es que cada vez que sueño se vivifica mi alma, cada vez que me imagino casada, con hijos, y trabajando en un importante noticiero, me impulso a ser mejor día a día, a luchar a pesar de la peste llamada sociedad.

Sin sueños ¿para qué escribiría? Soñar es bailar en esta vida, bailar es soñar con los pies, no ponerle un motor a nuestra imaginación , vivir sin límites (entiéndase límites como aquello que no nos permite avanzar),. Mis sueños, mi vida, va hacia adelante, no retrocedo porque sé que si lo hago voy a caer y levantarme será cada vez más difícil. Amo los sueños de quien vive tratando de darle un respiro a este mundo, amo los sueños de quienes dan su vida por llevar libertad a otros. Amo creer que algún día esto será mejor... Adoro saber que mi vida no será simplemente una utopía. Y si tuviese que etiquetar a alguien en esta nota etiquetaría a todos aquellos que sueñan día a día pero que van más allá, tratando de hacer sus sueños una realidad... Soñar es VIDA!

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